ALEIDE

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Aleide es mi padre, Jorge Aleide Carrasco Crovetto. Es difícil comenzar, pero podría partir diciendo que dentro de las muchas cosas sorprendentes que hacía, mi padre se podría definir como un hombre renacentista. Admiraba las Artes en todas sus expresiones, la música lo acompañó toda su vida, y llegó a tocar flauta traversa en la naciente Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, en la segunda mitad del siglo pasado. También incursionó en la pintura, sobre todo de gran formato y admiraba el trabajo prolijo de pintores como Jorge González Camarena y Gregorio de la Fuente, con quien tuvo participación en el gran mural que está en la ex estación ferroviaria de la ciudad penquista. Además era ingeniero mecánico-eléctrico y docente, pero este texto no pretende ser una alabanza interminable de todas sus destrezas intelectuales y creativas, porque él en sí era un hombre modesto y no disfrutaba que lo adularan; casi una máxima en todos los hombres que realmente sobresalen.

La vida pasó con el tiempo y su cuerpo se fue en la primavera de 2001 en La Higuera, el campo familiar. Errante andaba dando vueltas un antiguo block de dibujos, un block de croquis que aparecía y desaparecía en manos de una de mis hermanas, un block que le obsequió María Teresa, su primera esposa, una bailarina delgada que murió de cáncer poco después de casarse y de la cual nunca dijo una palabra, seguramente para no remover los escombros del pasado y su corazón. Muchos de los dibujos a mano alzada, ocurrieron en La Higuera, hace más de sesenta años, y justamente donde transito a diario, pues yo vivo en este lugar, el campo que nos dejó mi abuelo Julio Aleide Carrasco.

Cómo poder enseñar algo tan íntimo de mi padre, dejar que se pierda entre hojas amarillentas y resecas o fotografiarlo y mostrarlo a las personas. Recuperar ese legado familiar para que perdure en el mundo digital, aunque no es garantía de nada aquello.

Los primeros dibujos son escenas urbanas, el viejo Concepción con sus galpones de vigas enormes, de curtiembres y faenas en mataderos. La vida diaria de los trabajadores, gente de la ciudad vendiendo sus productos entremezclados con campesinos que pregonaban sus verduras en un Concepción lúgubre e invernal.

 

Por otro lado, dibujos con trazo firme y seguro de edificaciones y caminos sinuosos en el cerro Caracol. Puedo imaginarlo, lúcido, despierto, abrumado por los objetos y personas que aparecen y se esfuman y con tinta o lápiz los va secuestrando del tiempo, haciéndolos de alguna manera inmortales.

También barcos pesqueros en el puerto de Talcahuano, pescadores con sus canastos rebosantes de peces. Más tarde, vino el nacimiento de Sonia, una de mis hermanas, que en brazos de mi madre recibe su primer baño. Todo entrelazado con escenas campesinas, las bodegas de la casa vieja, los corredores, los caballos, borrachos tirados en los caminos apoyados en muros de adobe, su camioneta Studebaker 1951 recogiendo carga en la estación de Collihuay. Luego, años más tarde, la vida en Santiago, el Parque Juan XXIII en Ñuñoa y finalmente un largo periodo sin dibujos, hasta un último boceto con un lápiz inadecuado, en el año 1975, último intento después de la incursión nefasta de la dictadura de 1973.

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En la fotografía de la derecha se puede ver el detalle del corredor y la bodega de la casa vieja al fondo, año 2021. Antaño como se ve en el dibujo,  en el año 1962 había un peral al centro del patio y algunos ornamentos que ya no están. Sin embargo el corredor desde donde tomé la fotografía conserva los mismos pilares y materialidad. Unos enormes Plátanos orientales que fueron plantados posiblemente en el año 1975 ahora cubren gran parte del patio, refrescando con su sombra los tórridos días de verano y coloreando de amarillos los días de otoño. 

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Algunos detalles

En la Casa & Estudio de Chillán, en mitad del campo chileno, dispuse un par de equipos de iluminación Godox QS800II y un Bromberg Figura de 400W con dos soft Box de 60x90 cm. Para algunas fotografías ocupé una Hasselblad 500cm con un lente normal de 80mm y un tubo extensor de 50mm. en palícula Ilford  Para las fotografías que se muestran en esta página use un cámara digital equipada con un lente Nikon MIcro Nikkor de 55 f2.8 que uso generalmente para reproducciones. Por otro lado use un lente Carl Zeiss Planar 45mm f2 T* que en fotografía macro tiene prácticamente nula profundidad de campo, lo que me encanta para relevar ciertos elementos, como la fotografía con la firma y fecha del libro. Por otro lado, quise hacer las imágenes en un matiz cálido y aunque disparé a 5600 K use una tela que me daba un matiz PANTONE 19-1664 True Red aproximado. 

Casa & Estudio Ilustraciones Jorge Carra

Datos Técnicos / Tecnical Data: Imágenes digitales capturadas con una Canon 5D Mark II , Nikon Micro Nikkor 55 f2.8 ais. en proceso, Ilford FP-4 con Hasselblad 500cm / luminación Bromberg Figura 400, Godox QS800II y sofbox.