Mujeres voladoras de Totora, Bolivia.

Lugareña del poblado de Totora columpiándose

Puerto Lockroy, Península Antártica.

Al caer la tarde los familiares observan la fiesta de los columpios.

Portal Point, Península Antártica.

Portal Point, Península Antártica.

Impresiones personales.

Dentro del bus en que viajo me acompañan innumerables campesinas de llamativa vestimenta, hablan entre ellas sólo en quechua y aunque puedo distinguir algunas palabras, el paisaje por la ventanilla distrae mi atención. Árido y de colorido ocre, con sus pequeñas casas de barro regadas por lomajes suaves salpicados de bosques de eucaliptos y cactus, irremediablemente me evocan los parajes de Chile central. Aunque se que estoy a muchos miles de kilómetros, este panorama me sorprende, la similitud es asombrosa. De pronto mi mente regresa abruptamente a Bolivia ya que el camino por donde corre nuestra micro se transforma en una rústica senda adoquinada, haciendo brincar a los ocupantes de un lado a otro. Canastos, gallinas, sacos de arroz y harina acomodados en el  pasillo se entremezclan con los reclamos de la gente. Impresionan estas sendas, millones de piedras dispuestas minuciosamente una al lado de otra conforman cientos de kilómetros en gran parte del departamento.

Finalmente, después de cinco traqueteadas horas desde Cochabamba, arribamos con la luz del ocaso a Totora, pequeño poblado conocido por sus casas de arquitectura colonial. Al bajarme, puedo constatar que todo a mi alrededor esta sujeto por varas de madera que cruzan las calles donde las viejas casonas se apoyan, como si se tratara de vetustos ancianos luchando por mantenerse en pie, a pesar del tiempo e intentando conservar inútilmente sus años de gloría. Camino por la angosta calle que da la entrada a la plaza principal del pueblo, la plaza Carrasco. Ahí, sentada junto a su pequeño local de expendios, mirando una montaña de mercaderías, encuentro a la señora Olimpia Alba, quien amablemente me ofrece un “tri-mate” bien caliente, una extraña pero agradable mezcla de tres yerbas locales. Afortunadamente ella domina el español y nos ponemos a charlar como si me conociera desde siempre. “Ahora estamos de fiesta y a llegado usted justo para la celebración, la fecha de los columpios de nuestro San Andrés” -dice mientras se persigna y acomoda una gorra de lana en la cabeza que deja escapar dos grandes y negras trenzas - “ahora tendrá suerte si encuentra alojamiento, todos los años es lo mismo: viene la gente desde Cochabamba y los pueblos cercanos al pueblo de la soledad y después no encuentran donde pasar la noche, se van y quedamos igual. Solos como Dios nos trajo al mundo”.

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Datos Técnicos / Tecnical Data: Imágenes digitales capturadas con Canon 5D Mark II. Hasselblad 500cm. Linhof 6x17 technorama. Ilford PAN F Plus 50

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